Patrimonio
En el rescate, preservación, protección y difusión
del patrimonio cultural cubano desempeñan un papel primordial
los 241 museos en servicio que pertenecen al sistema de la Cultura.
| Museos de servicio |
1983 |
1989 |
1993 |
2003 |
| 232 |
211 |
217 |
241 |
De 1997 al 2002 se han reabierto 113 museos, como resultado de
un impulso importante a la reparación y restauración
de estas instituciones en los territorios, en una acción
combinada de los gobiernos de las diferentes instancias, el Consejo
Nacional de Patrimonio y los Centros Provinciales. De igual forma,
se inauguraron nuevas instituciones, entre las que se destacan el
Museo Nacional de la Danza y el Museo a la Batalla de Ideas, en
Cárdenas.
Los 6 museos nacionales, 12 provinciales, 140 municipales y 83
especializados, también de subordinación municipal,
armonizan el trabajo de cuidado y conservación de sus colecciones
con la difusión de la historia, el arte, la cultura y la
ciencia y su contribución a la formación de valores
en la población, en especial en niños y adolescentes.
Ha sido significativa la relación museo–escuela en
una labor que vincula los programas escolares de 4to, 5to y 6to
grados con la historia local.
La reparación y reapertura de museos y el trabajo más
amplio de extensión cultural de estas instituciones, ha motivado
la positiva tendencia que manifiestan las estadísticas de
visitantes. Si comparamos el total de visitantes en 1993, de 4 millones
499 mil, con el cierre del 2002, de 6 millones 287 mil, podemos
apreciar un considerable incremento. Entre 1980 y 1989, la cifra
promedio anual de visitantes fue de 7 millones 800 mil, un dato
que debe evaluarse en el contexto de la inauguración masiva
de museos municipales, que crecieron en esa década de 79
a 211.
A pesar de los esfuerzos realizados, no se ha podido terminar el
taller de restauración de Santiago de Cuba, ni se ha iniciado
la reparación del Castillo San Pedro de la Roca ni del Museo
Bacardí, también en esta provincia. Tampoco ha sido
posible abrir los 23 museos que aún quedan cerrados por las
limitaciones de recursos financieros y materiales.
Cuba cuenta ya con siete sitios declarados Patrimonio de la Humanidad:
1982- La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones coloniales.
1988- Trinidad y el Valle de los Ingenios, Sancti Spíritus.
1997- Castillo de San Pedro de la Roca del Morro, Santiago de Cuba.
1999- El Valle de Viñales, Pinar del Río.
1999- Parque Nacional Desembarco del Granma.
2001- Parque Nacional Alejandro de Humboldt, Holguín y Guantánamo.
2000- Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones
cafetaleras en el sureste de Cuba, Santiago de Cuba y Guantánamo.
Desde 1978 hasta la fecha la Comisión Nacional de Monumentos
ha protegido 468 sitios de valor patrimonial: 213 monumentos nacionales,
186 monumentos locales y 69 zonas de protección
De particular relevancia es la labor sistemática del rescate
y preservación desarrollada en el Centro Histórico
de la Habana Vieja y la ejecución de un programa cultural
de amplio espectro desarrollado por la Oficina del Historiador de
la Ciudad, a lo que se suman los esfuerzos realizados en el campo
de la restauración en cada territorio del país, a
través de diversas instituciones y con el apoyo del Partido
y los gobiernos locales.
Además de los recursos materiales y financieros que la labor
de conservación y restauración requiere, es necesaria
una fuerza altamente calificada, y es en esta dirección que
desarrolla su labor el Centro Nacional de Conservación, Restauración
y Museología (CENCREM), tanto en la ejecución de esta
tarea especializada, como en la superación de especialistas
y en la investigación. Asimismo, se creó esta especialidad
para trabajadores, en el Instituto Superior de Arte, como una vía
más para elevar la calidad de la restauración de bienes
patrimoniales en el país.
El trabajo conjunto con la Aduana y la Fiscalía General
de la República, el DTI, la PNR y con otras instituciones,
en el rescate y salvaguarda del patrimonio cultural y natural, ha
propiciado la adopción de medidas más eficaces de
protección para evitar el robo y la fuga del patrimonio cultural,
con resultados positivos.
Se trabaja, además, por la preservación del llamado
patrimonio intangible, es decir, de la cultura popular y tradicional,
de las tradiciones orales, lúdicas, musicales y danzarias,
que tienen una gran importancia en la vida de nuestras comunidades,
particularmente en las zonas rurales. Un estímulo a las mejores
experiencias y resultados en la preservación y difusión
de la cultura popular tradicional lo constituyen los Premios Nacionales
Memoria Viva y de Cultura Comunitaria.
Un total de 80 agrupaciones representativas de la cultura popular
tradicional del país, y numerosos portadores son atendidos
por nuestras instituciones, aunque las cifras actuales son lamentablemente
inferiores a las que se reconocían hace poco más de
una década. El peligro de desaparición y distorsión
de estas agrupaciones está entre los principales problemas
que se enfrentan en la actualidad. Las investigaciones que en torno
a ellas se desarrollan, así como la labor de promoción
de estas agrupaciones, son dos de las tareas más inmediatas
en este campo.
Con el objetivo de rescatar y preservar el patrimonio musical,
se han creado salas de documentación en los centros provinciales
de la música de Santiago de Cuba, Guantánamo y Pinar
del Río; en esta última provincia se destaca el trabajo
que se realiza en la reconstrucción de la historia musical
del territorio.
Tanto el patrimonio musical como el cinematográfico enfrentan
hoy un proceso de deterioro que requiere medidas especiales. En
ambos casos, se han iniciado programas, aún con insuficiente
financiamiento, para preservar esos valores de nuestra cultura.
Por su parte, en la Biblioteca Nacional José Martí
se creó el laboratorio de digitalización, que constituye
una vía efectiva y relativamente económica frente
a los costosos procesos de conservación de colecciones patrimoniales
del país. Detener el peligro de deterioro y desaparición
de las valiosas colecciones bibliográficas y hemerográficas
y facilitar el acceso a su contenido mediante CD ROM o por acceso
remoto a Bases de Datos, son propósitos que ya empiezan,
en alguna medida, a ser realidad.
De igual forma, se han adquirido y se instalan módulos de
digitalización para acometer la conservación de las
principales colecciones del resto del país en Villa Clara,
Camagüey, Matanzas y Santiago de Cuba. En estas dos últimas
provincias, también se instalan equipos de microfilmación
recuperados.
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