Música
En la música y los espectáculos musicales, se aprecia
un incremento sostenido tanto de las funciones como de la cantidad
de asistentes. Este último indicador sobrepasa en casi nueve
millones a los espectadores que disfrutaron de presentaciones similares
en 1983.

Este resultado, sin embargo, no se corresponde con el potencial
de agrupaciones artísticas existentes ni satisface las amplias
demandas de recreación de la población.

Ha sido un objetivo prioritario lograr la participación
de las más importantes agrupaciones musicales en las fiestas
populares que se desarrollan en los municipios del país.
De 154 fiestas populares que se celebraron en el año 2002,
142 tuvieron la presencia de agrupaciones musicales de alto poder
de convocatoria nacional, incluidas 25 de nuestras principales orquestas;
las 12 que faltaron, no fueron favorecidas con este tipo de programa
por problemas de hospedaje. Ya en lo que va de año, se han
amenizado 84 fiestas populares y realizado 91 bailables con 25 orquestas
y, por primera vez, con la participación de 7 grupos de rap.
En este esfuerzo, ha sido decisivo el apoyo de los gobiernos locales,
el vínculo directo de éstos con los centros provinciales
y el Instituto Cubano de la Música y la disminución
de los cambios de fecha de las festividades.
De igual forma, los festejos por el advenimiento de este milenio,
convertidos en tradicionales espectáculos y bailables en
celebración de cada aniversario del triunfo de la Revolución
en los territorios, han contado con la voluntaria y comprometida
participación de más de 4 900 artistas de los diferentes
géneros, en busca de un balance necesario para satisfacer
los gustos y preferencias de la población.
Centralmente, se están adoptando medidas para regular lo
relacionado con los precios de las orquestas de mayor demanda y
definir la política para incrementar su presencia en los
territorios. Aún resultan insuficientes, en los municipios,
los espacios y áreas cerradas para bailables, que de extenderse
permitirían que los gastos por estas presentaciones no afecten
el presupuesto y a la vez contribuyan a la recogida de circulante.
La falta de equipamiento de sonido y luces y los problemas de transporte
y combustible, limitan, además, la ejecución de una
programación estable.
De gran importancia para el desarrollo de la música de concierto
fue la reapertura, gracias al apoyo del Comandante en Jefe, del
Teatro Auditórium Amadeo Roldán. Relevantes agrupaciones
y directores nacionales y extranjeros se han presentado en sus dos
salas de forma permanente, y se ha ido formando un público,
con la estimulante presencia de jóvenes. En coordinación
con el MINED, se han organizado conciertos didácticos por
la Orquesta Sinfónica Nacional para alrededor de 4000 estudiantes
de primaria y secundaria, experiencia que comienza a extenderse
a otras provincias con las agrupaciones sinfónicas y de cámara
que integran los catálogos de los Centros Provinciales de
la Música.
A partir del 2000 se han reeditado, aunque limitadamente, las presentaciones
de la Orquesta Sinfónica Nacional en diversas provincias
y municipios, algo que caracterizó a esta agrupación
sobre todo en la década de los 80 y que se había interrumpido
en la de los 90. La presencia de esta importante agrupación
en municipios de Guantánamo, Santiago, Granma, Holguín
y Camagüey y de las provincias centrales, contribuyó
a fomentar el gusto por la música de concierto en nuevos
y más amplios sectores de público. Sus actuaciones
se desarrollaron en fábricas, centros estudiantiles y plazas
abiertas, con una respuesta de asistentes que superó todas
las expectativas. Lamentablemente, limitaciones de recursos no nos
han permitido hasta ahora, ampliar este programa.
A partir del mes de enero de este año, se inició
la ejecución de un programa estratégico para el fortalecimiento
y desarrollo de la música sinfónica en el país.
En una primera etapa, estamos trabajando en la elevación
del nivel técnico-artístico en las seis orquestas
sinfónicas hoy existentes (Orquesta Sinfónica Nacional,
del Gran Teatro de La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey
y Santiago de Cuba) y la creación de la orquesta sinfónica
en Holguín.
Entre las acciones que ya se ejecutan como parte de ese programa
se encuentran la realización del diagnóstico de las
necesidades de fuerza técnica en cada una de las agrupaciones;
la prioridad en la ubicación de graduados de los niveles
medio y superior profesional de arte para cubrir los déficits
en las mismas; la creación de unidades docentes en las propias
orquestas para la formación intensiva de músicos en
instrumentos deficitarios como el violín y la viola; la ampliación
de las matrículas en la enseñanza artística
y apertura de nuevas líneas en las provincias que cuentan
con agrupaciones sinfónicas; el destino de una fuerte inversión
en instrumentos y accesorios para las orquestas; la remodelación
de las sedes de ensayos y conciertos, comenzando por la Sala White
de Matanzas y la creación del Grupo Nacional de Atención
a las Orquestas Sinfónicas con el objetivo de elevar la calidad
y sistematicidad de la programación, elevar la presencia
de directores y solistas invitados y los programas de superación
de los músicos del género
Este programa se encuentra en marcha en las provincias de Ciudad
de La Habana, Matanzas, Holguín, Camagüey y Santiago
de Cuba y, en menor medida en Villa Clara.
Las bandas de música municipales, por tradición,
han contribuido de manera notable a la vida cultural en el ámbito
comunitario y han tenido un peso en la formación del gusto
musical de la población. Estas agrupaciones, en su mayoría,
mantuvieron su vitalidad aun en los momentos más duros del
período especial, a pesar de las graves dificultades relacionadas
con los instrumentos musicales y el completamiento de sus plantillas.
De 41 Bandas en la década de los años 80, actualmente
ascienden a 46 y este año comenzaremos un proceso gradual
de reparación y renovación de sus instrumentos, así
como de creación de condiciones para fundar otras 54 agrupaciones
de este tipo. Con este propósito, se avanzó en el
estudio de las necesidades de base material y en la estrategia para
la extensión del movimiento de bandas a nivel municipal,
así como en la elaboración de programas para los cursos
de formación de instrumentistas.
Las cantorías son un movimiento coral infantil, dirigido
por miembros de los coros profesionales, que no tiene precedentes
y es un modelo de la combinación a que aspiramos entre masividad
y calidad. Se han incorporado un número mayor de profesores
y ya integran este movimiento nacional 127 coros de 48 municipios
de las 14 provincias con 3 540 niños. A ello se suman 655
coros con 11 099 integrantes atendidos por las casas de cultura.
Se destaca la participación de las cantorías en las
fiestas por los nuevos aniversarios de la Revolución, en
los principales teatros del país: el 2 de enero de este año,
por poner un solo ejemplo, cantaron 3 170 niños ante 22 626
espectadores.
Aunque se han dado pasos de significativos avances para garantizar
el empleo de los 15 499 artistas profesionales de la música
y los espectáculos, este es un tema de alta prioridad en
el trabajo conjunto entre el Ministerio de Cultura, las instituciones
de comercio y gastronomía y el Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Cultura.
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