Benny Moré

Informe del MINISTERIO DE CULTURA a la ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR en el Primer Período Ordinario de Sesiones de la VI Legislatura.
25 de octubre de 2003.

 

La obra cultural realizada en Cuba desde 1959 hasta hoy, es una de las más altas expresiones del sentido humanista y democrático de la Revolución Cubana. La fundación, tras la Campaña Nacional de Alfabetización, de todo un sistema editorial nacional que ha promovido el libro y la lectura a una escala de masas; de un sistema de enseñanza artística único en el mundo, de altísimo rigor, y con una amplia base popular; de instituciones culturales de base, que se extienden a todos los municipios del país con un decisivo papel en la defensa de la identidad local, en la formación de un público para las distintas manifestaciones del arte y en el enriquecimiento de la vida espiritual de la población; de instituciones nacionales encargadas de la promoción de las distintas manifestaciones del arte, son sólo algunos aspectos de esa obra, que enriquece hoy la vida de nuestro pueblo y es reconocida internacionalmente.

La política cultural revolucionaria se ha orientado, por una parte, a propiciar la participación de nuestro pueblo en los procesos culturales y su acceso a lo mejor del arte cubano y universal y, por otra, a garantizar la activa intervención de los escritores y artistas en el diseño y la práctica de esa política. Los creadores cubanos, comprometidos de modo entrañable con nuestra Revolución, han tenido y tienen un peso decisivo en la proyección nacional e internacional de las instituciones culturales.

En los municipios, las casas de cultura, museos, bibliotecas, cines, galerías de arte y librerías, entre otras, garantizaron la infraestructura requerida para avanzar hacia una auténtica democratización de la cultura, propiciando el acceso de la población al arte, la literatura, la historia y las tradiciones locales, fomentando necesidades y hábitos culturales y el desarrollo del movimiento de artistas aficionados.

En los años 90, se produjo una grave contracción de la vida cultural del país. Las limitaciones de recursos financieros y materiales, incidieron de manera muy sensible en las industrias culturales (la producción de libros, discos y películas), el desarrollo de la enseñanza artística, las giras artísticas, el movimiento de artistas aficionados, el funcionamiento de las instituciones nacionales, provinciales y municipales. Se afectó la creación y promoción del arte y la literatura; el sistema institucional perdió influencia en el movimiento artístico y literario y muchas instituciones culturales en los municipios se llegaron a cerrar por mal estado constructivo.

Ha habido una recuperación paulatina, como se verá en el presente informe, a partir de la prioridad que se le ha otorgado a la cultura por parte de la dirección del país y con el esfuerzo coordinado de instituciones culturales nacionales, provinciales y municipales y el apoyo del Partido y el Gobierno en todos los niveles. Un crecimiento progresivo de la asignación presupuestaria expresa esta prioridad: de un presupuesto de 102 millones de pesos en el 1997 se ascendió a 278 en el 2003.

Hoy, como parte de la batalla de ideas, la cultura cubana está recibiendo un impulso decisivo, y nos encontramos en medio de un proceso de crecimiento de la vida cultural del país en el que ya algunos importantes indicadores se ubican por encima de su comportamiento en los años ochenta.

En estos momentos, son prioridades del Ministerio de Cultura y de las Direcciones Provinciales y Municipales del sector las siguientes:

  • La creación y promoción del arte y la literatura en el país y la participación de los creadores en la vida de las instituciones.
  • La integración de los esfuerzos de la UNEAC, la Asociación Hermanos Saíz, el Sindicato y las instituciones culturales a todos los niveles en función de los principios y objetivos de nuestra política cultural.
  • El diseño y ejecución de una programación cultural variada y de calidad, en una estrecha relación entre instituciones nacionales, provinciales y municipales, con el objetivo de satisfacer las crecientes demandas de la población.
  • El enriquecimiento, la preservación y difusión del patrimonio cultural.
  • La labor de las instituciones culturales en la comunidad con la participación de las diferentes fuerzas sociales que apoyan el trabajo cultural comunitario.
  • La atención al sistema de enseñanza artística y en general el desarrollo de los recursos humanos.
  • La introducción y aplicación de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
  • Las relaciones con los medios de comunicación, como una de las vías fundamentales de información a la población y de formación de gustos.
  • La proyección internacional de la cultura cubana.
  • El desarrollo de la capacidad de gestión en la cultura, su eficiencia económica y el control interno.
  • El impulso a la producción y comercialización de bienes y servicios culturales, así como la búsqueda y aplicación de nuevas formas organizativas y de remuneración en el sector artístico.
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