Benny Moré

Cine

La programación cinematográfica resulta una de las esferas de la cultura que mayor contracción sufrió por el período especial. Aunque ya desde mediados de la década de los 80, y aún antes, se manifiesta una tendencia, que es también de carácter mundial, a la disminución progresiva de la asistencia de espectadores a las salas de cine, esto se agudiza en nuestro país a partir de la entrada del video doméstico y de la presencia que por esa vía logra el cine comercial norteamericano en los principales núcleos urbanos. Luego, en los 90, se da una caída drástica de ese indicador, por las conocidas limitaciones de transporte y fluido eléctrico y a causa de la reducción de títulos y copias en 35 y 16 mm.

La insuficiente disponibilidad de financiamiento, ha limitado el acceso a las películas de los países europeos, asiáticos y latinoamericanos, y la adquisición de la cantidad necesaria de copias, lo que ha tenido repercusión en el balance general de la programación en el cine y la TV. A la escasez de películas, se suma el deterioro de muchas instalaciones y, sobre todo, del estado técnico de los equipos de proyección.

En 1983 se estrenaron 133 filmes en 35 mm con más de 1500 copias. En 1993 se estrenaron 46 películas con aproximadamente 200 copias. En el 2002 se estrenaron 27 títulos con menos de 100 copias. Hasta agosto de 2003 se han estrenado 16 títulos, con 41 copias. Actualmente, en un número significativo de salas de todo el país, sólo se exhiben filmes antiguos que se repiten en cortos plazos.

A pesar de las graves limitaciones económicas y de los problemas provocados por la obsolescencia tecnológica de la industria, se ha iniciado una tendencia a la recuperación de la producción cinematográfica nacional y ya en 2003 han sido estrenadas 5 películas, y en este momento, otros tres largometrajes están por estrenarse. Además, se terminaron 6 documentales, mientras otros 3 están en proceso de postfilmación, que debe concluir antes de que finalice el presente año. Por supuesto, la reanimación de una industria tan costosa depende de financiamientos con los que en este momento no podemos contar, y aún estamos lejos de los niveles alcanzados en 1983, cuando se produjeron 9 largometrajes, 6 animados, 40 cortometrajes, sin contar la edición semanal del Noticiero ICAIC.

El impulso brindado por la dirección del país al cine de animación ha propiciado un cambio sustancial en su proyección, al dotar a sus Estudios de condiciones excepcionales de espacio e inversiones en medios tecnológicos digitales que permiten desarrollar una nueva y eficiente capacidad industrial en este campo. Este proyecto, en pleno desarrollo y puesta en marcha, que incluye la formación de nuevo personal, y la aparición de una nueva especialidad de cine de animación, en el Instituto Superior de Arte, debe duplicar los niveles de producción actuales en los próximos tres años.

Respecto a la introducción de nuevas tecnologías en la producción cinematográfica, se han dado pasos importantes, con la adquisición y puesta en marcha de un estudio de sonido digital, algunas cámaras y la aplicación de fórmulas de cooperación con entidades de otros países. La realización de películas en este soporte, ha significado la reducción de los costos promedio en más del 50%. Miel para Oshún, Más Vampiros en La Habana y tres cortometrajes de jóvenes realizadores, entre otros, constituyen ejemplos de su eficacia cuando se aplica a proyectos concebidos para esta modalidad tecnológica. En el 2004, la totalidad de los filmes de animación y varios documentales y películas de ficción serán realizados en este soporte.

FUNCIONES Y ESPECTADORES EN TODAS LAS MODALIDADES.

AÑO Funciones Espectadores
1983 979 116 86 285 400
1989 866 360 46 844 900
1993 274 760 18 117 400
2001 304 298 7 065 875
2003 (1er sem) 172 762 4 534 009

En este contexto, la exhibición de películas en video se convierte en la mejor alternativa para tratar de mantener los niveles de apreciación cinematográfica alcanzados por el país luego de 1959. La disponibilidad en este soporte es, sobre todo, de cine norteamericano, lo que introduce un problema adicional. El actual sistema de distribución del ICAIC permite, cada semana, el estreno simultáneo de uno o dos filmes en más de 100 salas de todo el país. Los estrenos se exhiben tanto en salas de video, como en los cines con videoproyector o con videocaseteras y televisores.

En este acápite habría que considerar los 354 461 usuarios de las 76 videotecas estatales, que constituyen una nueva modalidad en la apreciación cinematográfica durante los últimos dos años, y que por sus características, incrementaría el número de espectadores.

La creación de estas videotecas en los municipios, surge como opción cultural ante la proliferación de bancos de video particulares. Hoy operan con un fondo que sobrepasa los 220 títulos, aunque su limitación fundamental es la carencia de casetes suficientes para ampliar la red e incrementar y mantener actualizados sus fondos. En el 2002 contaron con 196 175 usuarios y con 158 286 hasta agosto del 2003.

La programación del circuito público de video (180 salas) adscriptas al sistema institucional del cine, abarca también la cooperación con el programa de salas de televisión para localidades y zonas apartadas, así como más de 30 universidades e instituciones culturales. Los promotores, instructores y aficionados utilizan para desarrollar su función cultural las salas de video y las de televisión.

También en video se recupera la programación de la Cinemateca de Cuba en todas las provincias, y es posible la extensión de eventos, como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano a la mayor parte de los municipios. El número de espectadores de este último ha rebasado los 500 mil en sus últimas ediciones, con un promedio de 470 títulos exhibidos cada año, la mayoría estrenos.

Además de los estrenos, cada año se exhiben más de 100 nuevos filmes en el contexto de muestras, semanas de cine y festivales, en muchos casos con extensiones a varias provincias.

Los 14 videoproyectores instalados en cines de 9 provincias han permitido la recuperación gradual de la programación y de los espectadores. Si a esto unimos la colaboración con el Programa Audiovisual y la programación de éste en sus diversas modalidades, puede afirmarse que el cine se mantiene como una opción importante dentro del proceso cultural cubano y que las estadísticas no reflejan la dimensión exacta de sus niveles de apreciación.

En los cines también se realiza una importante contribución a la programación cultural de los territorios a través de su uso múltiple. En cerca de 80 salas se presentan agrupaciones de música y artes escénicas, mientras sus vestíbulos se han convertido en galerías para las artes plásticas.

La labor de los centros provinciales de cine, además, ha permitido la multiplicación del impacto cultural de estas instituciones, a través de la promoción, del trabajo de 344 cineclubes y de la extensión de la programación cinematográfica a centros docentes, laborales, unidades militares y prisiones. Aún con sus muy graves limitaciones, subsiste el cine móvil en 16 mm ofreciendo funciones en zonas montañosas y comunidades apartadas.

Una particular repercusión en la vida cultural, se alcanza con los eventos cinematográficos que se realizan en todas las provincias. Entre estos, sobresalen el Taller de la Crítica Cinematográfica (Camagüey), Festival Cinemazul (Las Tunas), Festival de Documentales Santiago Álvarez (Santiago de Cuba), Semana de Cine Iberoamericano (Ciego de Ávila) Cine Plaza (Ciudad de la Habana), y el Festival de Invierno (Villa Clara), entre otros.

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