El primer trimestre de 1996 mostró una importante recuperación del sistema financiero. Continuando la tendencia iniciada en la segunda mitad de 1995, durante los primeros tres meses de 1996 se acentuó el proceso de remonetización de la economía, acompañado de baja en las tasas de interés internas y el fortalecimiento de la confianza.
Los depósitos totales mostraron un fuerte incremento que alcanzó los $ 4.661 millones entre el 1ro de enero y el 31 de marzo. La expansión de los depósitos continuó en el mes de abril cuando totalizaron $ 49.157 millones, más de 3.000 millones por encima del nivel existente en diciembre de 1994.
El aumento de depósitos, que generó un aumento de la liquidez de las entidades, sirvió en parte para financiar créditos al sector privado durante el primer trimestre de 1996. Según estimaciones basadas en la encuesta diaria del BCRA el crédito otorgado al sector privado totalizó en marzo $ 52.372 millones, 6,6% superior a diciembre de 1995, básicamente por el aumento de los préstamos concedidos en moneda nacional. Las cifras publicadas por el BCRA para el mes de diciembre muestran que el crédito total otorgado al sector público alcanzó $ 14.176 millones, 1,5% por encima del nivel de septiembre.
Las reservas internacionales del BCRA sumaron a fines de abril U$S 18.163 millones, U$S 343 millones por debajo de su nivel de fines de diciembre de 1995. Por su parte, los pasivos financieros del BCRA alcanzaron a $ 17.218 millones, $ 101 millones inferiores a diciembre del año anterior, lo que determinó que la relación Reservas líquidas/Pasivos financieros alcanzara el 90,1%, levemente inferior al nivel de diciembre de 1995.
Las tasas de interés, beneficiadas por la liquidez del sistema, descendieron desde el mes de enero hasta alcanzar en abril, en el caso de las tasas pasivas para plazos más cortos, el 7,1% en pesos y el 6,1% en dólares, ambas nominales anuales. Las tasas del call se situaron en abril en el 5,41% nominal anual. Las tasas activas para empresas de primera línea y a 30 días de plazo, por su parte, pasaron del 12,2% y el 10,8% nominal anual promedio en diciembre al 10,0% y 9,0% en abril, para pesos y dólares respectivamente. Además los diferenciales entre tasas en pesos y tasas en dólares continuaron reduciéndose, ubicándose en abril alrededor del 1% nominal anual para tasas pasivas y activas; mientras que los diferenciales entre tasas activas y pasivas se ubicaron en el 2,7% nominal anual.
Con respecto a los requisitos mínimos de liquidez, desde el mes de febrero comenzaron a ser exigibles los requisitos sobre depósitos a plazo de títulos valores, obligaciones a la vista y a plazo con bancos y corresponsales del exterior -excepto obligaciones de comercio exterior- y obligaciones negociables, de acuerdo con lo establecido por la Com. "A" 2.378 en octubre del año anterior. Además, la citada comunicación redujo la integración de las exigencias con efectivo en bancos de 20% a 10% en el mes de febrero (esta alternativa de integración desapareció desde el mes de marzo).
I. Evolución de las principales variables monetarias y crediticias
El primer trimestre de 1996 se caracterizó por el fuerte crecimiento de todos los agregados monetarios. El agregado bimonetario M3*creció en $ 4.680 millones (8,7%), correspondiendo solamente al mes de enero $ 2.656 millones. Se puede obsevar en el Cuadro 8.1, que contrariamente a lo ocurrido en el segundo semestre del año anterior, en los tres primeros meses de 1996 la recuperación más importante la mostraron los depósitos en pesos con una mejora de $1.660 millones (22,5%) en los depósitos a plazo fijo, de $ 693 millones (9,0%) en los depósitos en cuenta corriente (principalmente originados en operatoria del sector público) y $ 469 millones (10,1%) en depósitos en caja de ahorro.
Los depósitos en dólares, por su parte, se incrementaron en U$S 1.719 millones (7,4%), de los cuales U$S 1.395 millones correspondieron a plazo fijo. En marzo los depósitos totales del sistema financiero (considerados como promedios de saldos diarios) sumaron $ 47.793 millones, $ 4.540 millones (10,5%) por encima del nivel de diciembre de 1995, y $ 1.606 millones (3,5%) superiores a diciembre de 1994 (inicio de la crisis mexicana). Los depósitos en dólares en el mes de marzo de 1996 superaron en más de $2000 millones el nivel de diciembre de 1994, mientras que los denominados en pesos aún se encontraron $ 500 millones por debajo del nivel existente a aquella fecha.
Por otro lado, la mencionada recuperación de los agregados monetarios hasta niveles anteriores a la crisis de fines de 1994, conjugada con un menor nivel de actividad económica, se tradujo en niveles de monetización superiores a los existentes a aquella fecha.
Considerando los datos a fin de cada período (Cuadro 8.2) se puede observar que durante los cuatro primeros meses de 1996 los depósitos del sistema crecieron en $ 6.290 millones (14,7%), de los cuales $ 4.028 millones provinieron de las cuentas en pesos. En el cuadro se puede apreciar el buen desempeño mostrado durante el mes de enero en que los depósitos totales se incrementaron en $ 3.517 millones (8,2 %).
Con respecto a los plazos, al mes de abril de 1996 el 59,4% de los depósitos a plazo fijo estaban constituídos a plazos menores de 60 días (69,6% y 54,9% para los plazos fijos en pesos y dólares, respectivamente).
En el Cuadro 8.3 puede apreciarse que la participación de los depósitos en dólares aumentó de 40,4% en junio de 1992 hasta 52,8% en marzo de 1996. Se advierte a lo largo de 1995 el fuerte aumento de la importancia relativa de las cuentas en dólares. Luego de alcanzar 53,7% en el mes de marzo, y estableciéndose alrededor de 51% en los meses posteriores, desde el tercer trimestre su participación volvió a aumentar, fundamentalmente por la dolarización de los depósitos a plazo fijo. Sin embargo, en el primer trimestre de 1996 su importancia relativa cayó levemente debido al crecimiento observado en las cuentas en pesos.
El aumento en la liquidez del mercado monetario pudo advertirse en los menores niveles de tasas de interés desde el mes de enero de 1996. Las tasas por colocaciones de 30 a 59 días de plazo pasaron del 9,2% y 7,4% nominal anual promedio en diciembre al 7,1% y 6,1%, para pesos y dólares, respectivamente en el mes de abril. Para plazos mayores las tasas cayeron al 7,9% para colocaciones en pesos y al 6,8% nominal anual para colocaciones en dólares. Las tasas de call por su parte también se redujeron en más de dos puntos al promediar en abril el 5,4% nominal anual.
Cuadro 8.3
Luego de reducirse notablemente durante el segundo semestre de
1995 (habían superado los 8 puntos porcentuales en marzo
de 1995), los diferenciales de tasas en pesos y dólares
continuaron la tendencia descendente en los primeros cuatro meses
de 1996. El diferencial entre las tasas pasivas en pesos y en
dólares pasó del 1,7% en diciembre de 1995 a menos
del 1,0% nominal anual para plazos menores a 60 días en
abril de 1996 y desde el 2,6% al 1,0% para plazos de 60 días
o más. En ambos casos el diferencial se ubicó muy
por debajo del promedio de 1994 (alrededor del 2,3% nominal anual
para todos los plazos). Lo mismo ocurrió con el diferencial
entre tasas activas ( a empresas de primera línea) en ambas
monedas a 30 días de plazo, que se ubicó en 0,9%
nominal anual en el mes de abril.
Gráfico 8.2
El diferencial entre las tasas activas (para empresas de primera
línea) y pasivas, que se había ubicado en diciembre
alrededor del 2,8% y el 3,2% nominal anual (para pesos y dólares
respectivamente), se mantuvo estable durante el período
para las tasas en pesos mientras que se redujo levemente en el
caso de las tasas en dólares. No obstante, este diferencial
aún se encontró muy por encima del promedio de 1994
(1,8% en pesos y 2,3% en dólares).
Las tasas pasivas reales continuaron siendo positivas durante enero y febrero de 1996 y se volvieron levemente negativas a partir del mes de marzo. El costo financiero en pesos y dólares, medido por las tasas activas reales (según el índice de precios combinados) en ambas monedas, que superó el 1% mensual en 1995, se redujo desde el mes de febrero hasta alcanzar en abril el 0,02% para tasas en pesos y el -0,06% mensual para tasas en dólares.
Cuadro 8.4
Las reservas internacionales del BCRA totalizaron U$S 18.163 millones
a fines de abril de 1996, U$S 343 millones (-1,9 %) por debajo
del nivel existente al 31 de diciembre de 1995. Las reservas líquidas
(oro, divisas y colocaciones a plazo), por su parte, sumaron en
abril U$S 15.516 millones, con una caída de U$S 447 millones
(-2,8%) durante los primeros cuatro meses. En el mes de febrero
se produjo un importante aumento en las reservas líquidas
de U$S 1.652 millones, que provino principalmente de la colocación
de euronotas. Por su parte, las reservas internacionales del sistema
financiero se incrementaron en U$S 522 millones (2,6%) en el período
diciembre-abril.
Los pasivos financieros del BCRA, por su parte, totalizaron en abril U$S 17.218 millones, U$S 101 millones (-0,6 %) por debajo del nivel de fines de diciembre. De tal modo, la relación entre las Reservas Líquidas (oro, divisas y colocaciones a plazo) y los Pasivos Financieros alcanzó 90,1% para fines de abril e implicó un leve deterioro respecto de diciembre (92,2%).
La colocación de Letras de Liquidez Bancaria realizada por el BCRA llegó a fines de abril a $ 816 millones ($ 116 millones en pesos y $ 700 millones en dólares), el nivel más bajo de los primeros cuatro meses. La tasa promedio ofrecida por la Secretaría de Hacienda para todos los plazos y para ambas monedas fue del 4,95 % anual.
Desde diciembre se advirtió un cambio en las preferencias de integración hacia pases pasivos y la cuenta del Deutsche Bank de New York, alcanzando esta última a U$S 2.247 millones a fines de abril (alrededor del 30% de la integración total de requisitos de liquidez).
Con respecto a la posición de pases, los pases activos eran a fines de abril $ 225,4 millones, $61 millones inferiores a diciembre, mientras que los pases pasivos ($ 3.597,6 millones) superaron en $1.439 millones el nivel de diciembre. El aumento en los pases pasivos está influido por la Comunicación "A" 2380 que, desde el 1/11/95, permite al BCRA concertar automáticamente con las entidades financieras pases pasivos por el plazo de un día hábil, a la tasa que se fije diariamente a la apertura de los mercados, por el saldo registrado en Cuentas Corrientes al cierre de las operaciones del día. En abril alrededor del 50% de la integración total de requisitos de liquidez. se realizó en la forma de pases pasivos.
Por su parte, los depósitos operativos del Gobierno pasaron de $ 924 millones el 31 de diciembre de 1995 a $ 342 millones el 30 de abril de 1995.
El Gráfico 8.3 muestra los activos externos y pasivos monetarios del BCRA desde enero de 1993. A partir del mes de agosto de 1995 se sustituyen los pasivos financieros por los pasivos monetarios y se deja de deducir del total de activos externos los títulos involucrados en operaciones de pase pasivas.
En el Cuadro 8.5 puede observarse que parte del aumento en los depósitos totales producido en los primeros meses de 1996 se destinó a crédito al sector privado. Según estimaciones preliminares realizadas en base a la encuesta diaria del BCRA, el crédito otorgado a ese sector totalizó $ 52.372 millones en marzo de 1996, $ 3.220 millones (6,6%) por encima del nivel de diciembre. La mejora se concentró principalmente en los préstamos concedidos en pesos ($2.892 millones). Con respecto al mes de diciembre, cabe aclarar que las cifras incluyen el financiamiento otorgado por el sector privado al Tesoro en calidad de adelanto por la moratoria impositiva (alrededor de 1.330 millones).
Las últimas cifras poblacionales disponibles del crédito, corresponden al mes de diciembre de 1995 y muestran un aumento en el crédito total (incluye préstamos, valores públicos y privados) otorgado por el sistema financiero de $ 2.038 millones (3,3%) con respecto al nivel de septiembre. El crédito otorgado al sector público, por su parte, alcanzó en el mes de diciembre $14.176 millones, mostrando en el último trimestre del año un incremento del 1,5%. El aumento experimentado por el crédito al sector público en los primeros nueve meses de 1995 (34,7%), estuvo fuertemente influenciado por la colocación de títulos públicos realizada en el primer semestre (fundamentalmente el Bono Argentina). Desde agosto las cifras incluyen los títulos públicos involucrados en pases pasivos y, a partir de septiembre, las colocaciones de Letras de Liquidez Bancaria en el sector financiero.
Cabe aclarar que desde el mes de agosto no se han neteado en el Cuadro 8.5 los créditos de clientes clasificados como irrecuperables y totalmente previsionados que las empresas debieron dar de baja de su respectivo activo según lo dispuesto por la comunicación "A" 2.357 del BCRA. Los créditos irrecuperables del total de entidades sumaron aproximadamente $700, $800, $1.134, $1.286, $1.336 millones en los meses de agosto, septiembre, diciembre, enero y febrero (última cifra disponible), respectivamente.
II. Estado patrimonial de las entidadesfinancieras y calidad de cartera
El Cuadro 8.6 presenta el estado patrimonial del entidades financieras, en moneda argentina y extranjera, para diciembre de 1994 y febrero de 1996. Cabe advertir que la información de este cuadro proviene de la publicación Estados Contables de las Entidades Financieras, y contiene la última información contable entregada al BCRA, la que en algunos casos es anterior a la fecha de publicación. Esto ocurre, principalmente, con la información correspondiente a bancos provinciales y municipales.
El activo total de las entidades alcanzó en febrero de 1996 a $98.825 millones, 15,7% superior a diciembre de 1994. Luego de la caída mostrada por las tenencias de efectivo de las entidades durante 1995 ($3532 millones), resultante de la implementación de los requisitos de liquidez y que sirvió en parte para financiar el aumento de la cartera de títulos públicos, las disponibilidades crecieron 15,4% en el primer bimestre de 1996. Por su parte, en el mismo período las tenencias de títulos públicos de las entidades aumentaron $2.128 millones (27,7%).
En cuanto al crédito, los préstamos (netos de previsiones), totalizaron $55.689 millones en febrero de 1996, 1,9% inferiores a diciembre de 1994 y representaron el 76,9 % del total de financiaciones netas. En el total de préstamos correspondiente a febrero se han restado los préstamos calificados como irrecuperables (alrededor de $1.336 millones), según lo dispuesto por la Comunicación "A" 2.357.
Considerando el comportamiento por grupo de entidades, desde diciembre de 1995 los préstamos concedidos por bancos privados nacionales se incrementaron en $ 763 millones (4,0%) y los otorgados por los bancos públicos nacionales en $ 385 millones (3,6%). Los préstamos del sistema representaron en febrero el 55,8% de los activos totales, implicando una disminución de diez puntos porcentuales respecto de diciembre de 1994.
Respecto de Otros créditos por intermediación financiera (pases, operaciones a término de títulos y moneda extranjera, obligaciones negociables, opciones, etc), la banca extranjera siguió liderando la mejora mostrada por este rubro, que tras crecer $ 2.793 millones durante 1995, aumentó en $1629 millones en los primeros dos meses de 1996.
El pasivo total sumó en febrero $ 85.532 millones, un incremento del 17,8% respecto de diciembre de 1994. Los depósitos, la principal fuente de financiamiento, representaron en la estructura patrimonial de febrero el 49,8% del activo, cinco puntos porcentuales por debajo de diciembre de 1994. La segunda fuente de fondos fue el rubro "Otras obligaciones por intermediación financiera" (comprende líneas del exterior, redescuentos por iliquidez, pases, etc.) que totalizó en febrero $ 33.335 millones, o sea, un 48,9 % superior al nivel registrado en diciembre de1994.
El Cuadro 8.7 presenta los indicadores de calidad de cartera de los distintos grupos de entidades para diciembre de 1994 y febrero de 1996. Para la construcción del indicador de irregularidad de cartera "amplia" se consideró las financiaciones con atrasos superiores a los 31 días, y para el indicador de irregularidad de cartera "restringida" se consideró sólo aquellas con atrasos superiores a los 90 días.
El total de financiaciones (bruto de previsiones) comprende: Préstamos, Otros créditos por intermediación financiera y Bienes en locación financiera. Debido a que, por carecer de la apertura necesaria en la información, no se han neteado ciertos rubros de la cuenta Otros créditos por intermediación financiera, los indicadores resultantes pueden verse subvaluados. En febrero de 1996 el total de financiaciones otorgadas por el sistema financiero alcanzó $78.918 millones ($944 millones superior a diciembre de 1995), de los cuales el 40,7% fueron otorgados por bancos públicos, el 57,5% por bancos privados y el 1,7% por entidades no bancarias.
Se aprecia, en general, que la irregularidad de cartera, cualquiera sea el criterio considerado (amplio o restringido), es significativamente más elevada en los bancos públicos que en los privados, presentando los peores indicadores los bancos provinciales y municipales. Por otro lado, los mejores indicadores corresponden a los bancos extranjeros. Con respecto a los indicadores del mes de junio de 1995 (publicados en el número 14 del Informe Económico), en 1996 se aprecia un mejoramiento sustancial en la calidad de la cartera de las entidades. No obstante los indicadores aún permanecen elevados respecto de los niveles de diciembre de 1994. Esto es así para todos los grupos, salvo los bancos públicos nacionales y los bancos extranjeros.
Con respecto a las previsiones, desde enero de 1996 se produjo un incremento en el nivel de las mismas originado en la Comunicación "A" 2.180 del BCRA que dispuso el aumento desde 0,75% a 1% del previsionamiento mínimo requerido sobre la cartera en situación normal de las entidades.
El indicador de cartera irregular amplia para el total del sistema se incrementó de 19,6% a 20,0%, entre diciembre de 1994 y febrero de 1996. Los mayores deterioros se produjeron en los cooperativos (de 17,9% a 26,0%) y en las entidades no bancarias (de 9,9% a 15,3%). La cartera con atrasos superiores a los 31 días representó en febrero de 1996 el 31,9% del total de financiaciones de los bancos públicos, mientras que para los bancos privados la misma cartera representó el 11,7% de sus financiaciones totales. Los bancos extranjeros presentaron la mejor calidad de cartera: los créditos con atrasos superiores a 31 días representaron en diciembre el 7,5% de sus financiaciones totales.
Según el criterio restringido, la irregularidad de cartera del sistema pasó de 13,3% en diciembre de 1994 a 15,1% en febrero de 1996, representando el 24,7% del total de financiaciones de los bancos públicos y el 8,4% del financiamiento otorgado por los bancos privados. Nuevamente el grupo de bancos extranjeros presentó la mejor calidad de cartera: los créditos con atrasos superiores a los 90 días representaron el 4,7% del total de financiaciones otorgadas.
Desde enero de 1996 la Central de Información Crediticia
(CIC) del BCRA suministra un estado de situación de los
créditos otorgados al sector privado no financiero y los
concedidos por el sistema de tarjetas de crédito, con el
objeto de facilitar el seguimiento de la situación crediticia
de los deudores. El Banco Central clasifica a los mismos,
de acuerdo al grado de cumplimiento de los créditos tomados,
en cinco categorías: 1) normal ( sin atrasos o con atrasos
menores o iguales a 31 días), 2) con riesgo potencial o
cumplimiento inadecuado (atrasos mayores a 31 días y menores
o iguales a 90 días), 3) con problemas o cumplimiento ineficiente
(atrasos mayores a 90 días y menores o iguales a 180 días),
4) de difícil recuperación (atrasos mayores a 180
días y menores o iguales a 1 año) y 5) irrecuperable
(atrasos mayores a 1 año). En la asignación de estas
categorías, y principalmente en el caso de carteras comerciales,
se consideran además otros indicadores como situación
financiera, calidad de la dirección y de los sistemas de
información, evolución del sector de actividad al
que pertenece el deudor, etc.(según lo dispuesto por la
Comunicaciónes "A" 2.180, 2.215, 2.216 y 2.218
del BCRA).(Ver Cuadro 8.8)
En la información publicada se consideraron solamente a 107 entidades y 19 tarjetas de crédito que, según cifras informadas por la CIC para el mes de marzo, registraron 1.597.275 deudores por un total de $31.185 millones. El relevamiento comprendió a los tomadores de créditos personales, hipotecarios, en descubierto, las financiaciones de tarjetas de crédito, y excluyó a las operaciones interbancarias y con el sector público. Las últimas cuatro categorías concentraban el 22,1% de los deudores que representaban el 18,1% del volumen de créditos considerados. El 4,2% de la deuda corespondía a la situación de riesgo potencial, el 2,9% era de cumplimiento ineficiente, el 5,3% era de difícil recuperación y el 5,7% era irrecuperable.
III. La reestructuracióndel sistema financiero
Luego de la transformación sufrida por el sistema financiero en 1995, los cambios continuaron en el primer trimestre de 1996. Dos bancos provinciales concretaron su privatización en el mes de enero: los de las provincias de Tucumán y Misiones; mientras que los de las provincias de Salta y Río Negro lo hicieron en el mes de marzo. Aún se encuentran en proceso de privatización las siguientes nueve entidades: Bco. Previsión Social (Mendoza), Bco.de la Pcia. de Mendoza, Bco. de la Pcia. de San Juan, Bco. de la Pcia. de San Luis, Bco. de la Pcia. de Santiago del Estero, Bco. de la Pcia. de Catamarca, Bco. de la Pcia. de Jujuy, Bco. de la Pcia. de Santa Cruz, y Bco. de la Pcia. de Santa Fe.
Cuadro 8.9
De tal forma, en marzo de 1996 el sistema financiero estaba integrado
por: 27 bancos públicos (de los cuales 23 eran provinciales
y municipales); 99 bancos privados (60 SA de capital nacional,
30 extranjeros, 9 cooperativos); y 29 entidades no bancarias.
Uno de los grupos más castigados por la crisis de 1995
fue el de los bancos cooperativos. Este grupo de entidades centraliza
su operatoria básicamente en el interior del país,
participando activamente en el desenvolvimiento de las economías
regionales. Por esta razón la política del BCRA
respecto de estas entidades se dirigió a facilitar el proceso
de fusiones y la transformación societaria de estos bancos
en sociedades anónimas.
Respecto de la concentración de los depósitos, en febrero de 1996 las cinco entidades con mayor volumen de depósitos (Banco Nación, Provincia de Buenos Aires, Galicia, Río de la Plata y Citibank) reunían el 47,3% de los depósitos, mientras que los diez primeros reunían el 59,1%.
Considerando la estructura de los depósitos por grupo de entidades (Cuadro 8.10) al mes de febrero, se observa con respecto a diciembre de 1994 la redistribución de depósitos producida dentro del grupo de bancos privados, desde los bancos cooperativos hacia los privados nacionales (producto, principalmente, de la transformación de aquéllos en sociedades anónimas) y, además, desde los bancos pequeños hacia los grandes bancos SA y extranjeros. Así, las SA de capital nacional pasaron de reunir el 33,2% de los depósitos en diciembre de 1994 al 37,2% en febrero de 1996, los extranjeros del 16,5% al 18,5%, mientras que los bancos cooperativos pasaron del 10,1% al 4,3% en ese período.