LA ECONOMIA ARGENTINA EN EL PRIMER TRIMESTRE DE 1996

La información disponible sobre la marcha de la economía durante el primer trimestre de 1996 y los meses de abril y mayo indican que la recesión iniciada en el segundo trimestre de 1995 ha llegado a su fin y que se está reiniciando un sólido proceso de crecimiento. La recesión fue profunda pero breve, y significó una dura prueba. Tanto su intensidad como su brevedad confirman que la causa profunda de la recesión fue la gran incertidumbre provocada por el temor de que se abandonara el programa económico en curso.

Cuadros

Producto bruto interno
Estimador mensual industrial
Total de carga transportada en el servicio ferroviario
Peaje en rutas nacionales. Vehiculos pasantes
EMI = Productos industriales. (Hilados)
EMI = Productos industriales. (Automoteres y Tractores)
EMI = Productos industriales. (Quimicos)
Ahorro externo y ahorro nacional, % PBI corriente
Inversion y ahorro privado, % PBI corriente
Oferta global y gasto, % PBI corriente
Exportación e importación, % PBI corriente
Pronostico
Prestamos hipotecarios colocados, BHN, $MN

La reafirmación de la nueva organización económica constituyó un factor determinante de la velocidad con que se inició la recuperación del crecimiento. La ratificación de la estabilidad monetaria y cambiaria permitió que el sistema financiero recuperara la credibilidad y que los depósitos retornaran hasta superar claramente a los vigentes antes del inicio de la crisis.

La gran sensibilidad de los agentes económicos a la incertidumbre afectó negativamente al valor de los activos financieros y llevó a que en el primer trimestre de 1995 el sistema financiero sufriera la pérdida de una quinta parte de los depósitos. Esta sensibilidad no fue casual sino que se basó en un largo y doloroso proceso de aprendizaje de los argentinos sobre los procesos de redistribución y confiscación instrumentados a través de políticas inflacionarias y devaluatorias y a través de congelamientos y conversiones forzosas. La memoria colectiva de estas experiencias y la posibilidad latente de que se repitieran hizo que los agentes económicos actuaran con gran rapidez para sobreajustar sus carteras, y reducir su exposición al riesgo. Pero esta vez la temida espiral hacia el caos económico no se desarrolló.

Las medidas adoptadas por el gobierno desde el principio de la crisis, que contaron con el oportuno respaldo del Congreso, destinadas a reafirmar el curso y continuar con las reformas estructurales, dieron sus frutos. La disposición de la población a tolerar los inevitables costos de esta fuerte crisis sin entrar en conductas caóticas y con la esperanza puesta en la recuperación del crecimiento a través de la continuidad de las reformas económicas en curso, mostró la firmeza del compromiso de los argentinos con la estabilidad del contexto económico y la predecibilidad de las políticas.

La crisis de 1995 también demostró la flexibilidad de nuestra economía para adaptarse a las perturbaciones. La disminución en el coeficiente de inversión producido durante 1995 fue más que compensado por la reducción en la utilización de ahorro externo, lo que se reflejó en un aumento en la tasa de ahorro nacional a pesar de la caída en los ingresos, continuando la tendencia iniciada en 1993. Además, la tasa de ahorro nacional se incrementó a pesar de que la merma en la recaudación tributaria generó un desahorro en el sector público. El desahorro público fue más que compensado por un incremento en el ahorro privado. La reducción en la utilización de ahorro externo refleja el hecho de que, luego de una etapa de exceso de gasto sobre el ingreso, la absorción interna en 1995 se mantuvo en línea con el producto nacional.

La flexibilidad de la economía argentina también se reflejó en una importante modificación de los precios relativos favorable a los bienes y servicios comercializables internacionalmente. La etapa previa, que ya se encontraba agotada antes de la recesión, de fuerte expansión del gasto en bienes y servicios, había dado lugar a un significativo aumento relativo de los precios de los bienes y servicios no comercializables. Este proceso había comenzado a revertirse ya a partir de 1993 y la caída en el nivel de actividad lo aceleró.

Esta plasticidad del sistema de precios, en un contexto de total estabilidad y libertad económica, fue acompañada por la competi-tividad internacional demostrada por un gran número de ramas industriales. Se produjo un notable aumento de las exportaciones, que generó un superávit comercial por primera vez desde la convertibilidad.

El primer trimestre de 1996 muestra que, en términos agregados, la economía está volviendo a los niveles alcanzados en 1994, como cabría esperar si se verifica el pronóstico de crecimiento real de 5% para el corriente año. Sin embargo, todo indica que las relaciones macroeconómicas fundamentales serán en 1996 similares a las de 1995, y no a las de 1994, avalando la interpretación de 1995 como un cambio de etapa hacia una estructura caracterizada por un menor crecimiento relativo del consumo y un aumento de la tasa de ahorro.

Por cierto, la salida de la recesión no será uniforme entre empresas ni entre sectores, en consonancia con las diversidades de los ritmos y posibilidades de adaptación a un ambiente altamente competitivo. El aumento en la producción probablemente tenga cierto rezago con respecto al incremento en las ventas, a medida que las empresas reaccionan a niveles de inventario más bajos que lo deseado. Además, la expansión del empleo también presentará un cierto rezago con respecto al incremento en la producción pues aumentarán las horas de trabajo de los ya empleados antes de incorporarse trabajadores adicionales.

Sin embargo, aunque la salida de la recesión no será suficiente por sí sola para resolver el problema del empleo, existen razones para pensar que el crecimiento de la economía tendrá de aquí en más características diferentes a las del ciclo 1992-1994 cuando se observó alto crecimiento del producto y escaso aumento del empleo. En ese entonces operó a pleno el proceso de reestructuración, tanto en el sector privado como en el sector público, con la incorporación de nuevas tecnologías y procesos de producción, distribución y comercialización, el notable aumento de productividad originado en la estabilidad y en el cambio de las reglas de juego de la economía así como el abaratamiento de los bienes de capital y la desaparición de la inflación como flexibilizadora instantánea del costo laboral. Todos estos factores generaron una reducción de la demanda de empleo por unidad de producto. Aunque el proceso de reestructuración de la economía continuará vigente, puede estimarse que la mayor parte de su efecto negativo sobre el empleo ya se ha producido.

De aquí en adelante, el crecimiento será más intensivo en trabajo y ello permitirá generar más empleos que en el pasado reciente. El gobierno ayudará a este proceso profundizando la eliminación de rigideces en el mercado de trabajo. Asimismo, para facilitar la reducción de costos laborales y así incentivar el empleo, desde enero de 1996 se ha restablecido la plena vigencia de las quitas en las contribuciones patronales, que ahora abarcan a la totalidad de las actividades. Por otra parte, los cambios institucionales introducidos en el mercado de hipotecas y la disminución producida en las tasas de interés están generando una fuerte expansión en la oferta de créditos, más accesibles, para la adquisición de viviendas, lo que facilitará la recuperación y expansión de la construcción con la consiguiente demanda de trabajo.

También la recuperación de la recaudación tributaria se producirá con rezago debido al cambio en la composición del producto. Por otro lado, la persistencia y agudización del fenómeno de evasión impositiva contribuyeron a aumentar esta demora. Teniendo en cuenta esta situación, el gobierno nacional viene concentrando esfuerzos en el control de la evasión mediante un amplio plan de cruce de datos para mejorar la capacidad analítica de la DGI. En este sentido, también se está profundizando la reforma del Estado nacional y extendiéndola hacia los Estados provinciales, acelerando la consolidación fiscal y aumentando la eficacia del gasto público social en todos los niveles de gobierno.

El déficit de los sistemas previsionales ha sido también un elemento gravitante de la crisis de las finanzas públicas provinciales. Por ello, el Gobierno Nacional ha implementado una estrategia tendiente a homogeneizar los sistemas previsionales a partir de la incorporación de los sistemas provinciales al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones. En este INFORME ECONÓMICO se incluye en un anexo especial, un trabajo que analiza los fundamentos, avances y perspectivas del proceso de transferencia de los sistemas provinciales de seguridad social al ámbito nacional.

Resumen Ejecutivo del Informe Económico

NIVEL DE ACTIVIDAD

Según estimaciones preliminares, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un descenso del 3,2% interanual en el primer trimestre de 1996, lo que implica una caída menor que en los trimestres anteriores. Estas estimaciones preliminares para el primer trimestre muestran una caída en los sectores productores de mercancias del orden del 5,9%, mientras que los sectores de servicios aumentaron muy levemente 0,1%.

En la retracción de los sectores de mercancías influyeron particularmente los descensos registrados en construcciones, en la industria manufacturera y en la actividad agropecuaria y pesca, ya que el resto de los sectores productores de mercancías (minería y electricidad, gas y agua) habrían crecido nuevamente en el primer trimestre de 1996.

El comportamiento levemente positivo en los sectores productores de servicios se basa en el crecimiento del sector financiero y, en menor medida, de los servicios comunales y personales, ya que las cifras preliminares de los restantes sectores de servicios presentan variaciones negativas. Por su parte, en el mes de abril el Estimador Mensual Industrial (EMI) aumentó 6% interanual luego de 13 meses de caídas consecutivas.

INVERSIÓN

Estimaciones muy preliminares de la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) medida a valores constantes (precios de 1986), muestran una reducción del 14,0% durante el primer trimestre de 1996 con respecto al mismo período del año anterior. Esta retracción es la resultante de una caída del 17,0% en construcción y del 10,8% en maquinaria y equipo.

De acuerdo con las estimaciones disponibles, la retracción en maquinaria y equipo alcanzó tanto a su componente nacional (-9,5%) como a su componente importado (-11,6%). En el caso del componente nacional, habría influído especialmente la caída en las ventas al mercado interno de equipo de transporte.

En tanto, la IBIF a precios corrientes registra una disminución del 12,8% interanual en el período, que resulta de caídas del 17,1% en construcción y del 4,4% en maquinaria y equipo.

MERCADO DE TRABAJO

Del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP) surgen informaciones relativas a las remuneraciones de puestos de trabajo asalariados declarados, lo cual permite disponer indicadores de remuneraciones por puesto de trabajo declarado de los distintos sectores económicos. En base al procesamiento de aproximadamente 3.800.000 puestos de trabajo declarados surge que la remuneración promedio mensual del primer trimestre, habría sido de $887.

La remuneración promedio fue mayor en los sectores productores de bienes ($912) observándose los mayores valores en explotación de minas y canteras y en electricidad, gas y agua. Por su parte las remuneraciones promedio mayores en los sectores de servicios fueron las correspondientes a comunicaciones y a bancos y seguros. En cuanto a la distribución de los puestos de trabajo declarados por actividad económica, el 37,9% correspondió a los sectores productores de bienes y el 62,1% a los sectores de servicios.

PRECIOS

Durante el primer cuatrimestre del año el índice de precios al consumidor (IPC) evidenció una variación negativa (-0,6%), en tanto el sistema de índices precios mayoristas (SIPM) presentó variaciones positivas en sus tres índices: el índice de precios internos al por mayor (IPIM) y el índice de precios internos básicos al por mayor (IPIBM) se incrementaron en un 2,4% y el índice de precios básicos del productor (IPBP) en un 3,1%. Por su parte, la caída en el índice del costo de la construcción fue de 1,4%.

Con estas cifras vuelve a registrarse un crecimiento de precios mayoristas frente a caídas tanto del IPC como del ICC, lo cual se explica por el cambio en el sistema de precios relativos, continuando con la tendencia hacia la recomposición del valor de los bienes comercializables internacionalmente (expresados con mayor aproximación por el IPIM que por el IPC) con respecto al de los bienes no comercializables internacionalmente, en su mayoría servicios.

SECTOR EXTERNO

En el primer trimestre de 1996, faltando aún computar el 4% de los documentos de embarque correspondientes a enero y febrero y con datos provisorios para el mes de marzo, las exportaciones de bienes alcanzaron a U$S 4.630 millones, en tanto, las importaciones de bienes llegaron a U$S 4.919 millones, con la casi totalidad de documentos correspondientes a enero y febrero contabilizados y datos provisorios de marzo. Estos datos preliminares indican que la balanza comercial de bienes de Argentina en el primer trimestre de 1996 arrojó un déficit de U$S 289 millones (en el primer trimestre de 1995 el resultado de la balanza comercial de bienes había sido deficitario en U$S 702 millones).

La estimación del balance de pagos del primer trimestre de 1996 refleja respecto a las cifras de igual período de 1995, una mejora de alrededor de 350 millones de dólares de la cuenta corriente y, en particular, un diferente comportamiento de la cuenta financiera (ingresos de 1.626 millones de dólares en el primer trimestre del corriente año frente a una salida de 4.034 millones en igual período del año anterior). Como consecuencia de ello, las reservas internacionales del Banco Central aumentaron en 175 millones frente a la caída de 5.835 millones del primer trimestre del año anterior.

FINANZAS PUBLICAS

En el primer trimestre de 1996, el Sector Público Nacional No Financiero (SPNF) arrojó un resultado global negativo de $ 1.109,7 millones, con un deterioro de $ 369,9 millones en relación al déficit global de igual período de 1995. Si no se considera el ingreso de $ 13 millones proveniente de privatizaciones, el déficit global alcanzó a $ 1.122,7 millones. Además, eliminando el pago de intereses (que ascendió a $ 897,2 millones), el déficit primario del SPNF durante el primer trimestre del corriente año fue de $ 212,5 millones.

El total de recursos de origen nacional transferidos a los gobiernos provinciales y a la MCBA, durante los tres primeros meses de 1996, alcanzó a $ 3.626,8 millones, valor 1% inferior al del primer trimestre de 1995. El 86,5% de ese total correspondió a transferencias de distribución automática, es decir, a recursos de origen nacional que fueron la principal fuente de ingresos de las provincias. Además de las transferencias de distribución automática, las provincias recibieron de la Nación otras transferencias por un monto que alcanzó a $ 489,2 millones (valor 54,5% superior al de enero-marzo de 1995).

MERCADO DE CAPITALES

Luego de los retrocesos registrados durante buena parte del año 1995, a principios de noviembre de dicho año se observó una importante recuperación en los mercados de capitales argentinos, que continuó en los primeros meses de 1996. Solamente entre mediados de febrero y mediados de marzo se detuvo la recuperación de los precios de los activos financieros.

En relación con el financiamiento en el mercado local, el Gobierno Nacional instrumentó un nuevo esquema de organización del endeudamiento público con el próposito de hacerlo más regular, eficiente, liquído y transparente. Los instrumentos de endeudamiento público (IEP) que se emitirán son las letras (LETES) de 3, 6 y 12 meses de plazo, junto con los bonos de mediano y largo plazo (BONTES), ambos en pesos y dólares. Al cierre de este INFORME ECONOMICO se realizaron dos licitaciones de LETES en pesos a 91 días con significativo éxito ya que los montos ofertados superaron en alrededor de 7 veces los montos a colocar. Los bajos niveles de tasas de interés obtenidos son destacables, ya que en la licitación del 14 de mayo la tasa de corte tuvó un diferencial (spread) de sólo 27 puntos con respecto a la tasa LIBOR.

En 1996 el gobierno argentino retornó con una gran colocación en el mercado del dólar a través de un nuevo Bono Global por 1.000 millones de dólares. Además de este Bono Global en dólares, se realizaron en los primeros meses de 1996 colocaciones en otras monedas (marcos alemanes, yenes, chelines austríacos y liras italianas) con las que se arriba a un total de colocaciones en el mercado internacional de u$s 4.487 millones al 28 de mayo de 1996.

DINERO Y BANCOS

La continuidad del proceso de remonetización, iniciado en la segunda mitad de 1995, permitió una importante recuperación del sistema financiero durante el primer trimestre de 1996. Los depósitos totales mostraron un fuerte incremento que alcanzó los $ 6.290 millones entre el 1° de enero y el 30 de abril, cuando totalizaron $ 49.157 millones (más de 3.000 millones por encima del nivel existente en diciembre de 1994).

El aumento de depósitos, que generó un aumento de la liquidez de las entidades, sirvió en parte para financiar créditos al sector privado durante el primer trimestre de 1996. Según estimaciones basadas en la encuesta diaria del BCRA el crédito otorgado al sector privado totalizó en marzo $ 52.372 millones, 6,6% superior a diciembre de 1995, básicamente por el aumento de los préstamos concedidos en moneda nacional.

Las tasas de interés, beneficiadas por la liquidez del sistema, descendieron desde el mes de enero hasta alcanzar en abril, en el caso de las tasas pasivas para plazos más cortos, el 7,1% en pesos y el 6,1% en dólares, ambas nominales anuales. Las tasas del call se situaron en abril en el 5,4% nominal anual. Las tasas activas para empresas de primera línea y a 30 días de plazo, por su parte, pasaron del 12,2% y el 10,8% nomimal anual promedio en diciembre al 10,0% y 9,0% en abril, para pesos y dólares respectivamente.

Las reservas internacionales del BCRA sumaron a fines de abril U$S 18.163 millones, U$S 343 millones por debajo de su nivel de fines de diciembre de 1995. Por su parte, los pasivos financieros del BCRA alcanzaron a $ 17.218 millones, $ 101 millones inferiores a diciembre del año anterior, lo que determinó que la relación Reservas líquidas/Pasivos financieros alcanzara el 90,1%, levemente inferior al nivel de diciembre de 1995.

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